mi reino por 20 centimos
En Ginebra pasamos un pequeño y deagradable trance un amigo mio y yo, al acabar el viaje en tren este se encontro indispuesto, el estomago revuelto y algo de mareo. No penseis mal, eramos jovenes pero no borrachines, los problemas estomacales nada tenian que ver con el alchohol. El caso es que mi compañero necesitaba imperiosamente un lavabo o retrete, de los de toda la vida para proceder a vaciar el estomago de una forma ordenada y limpia, pero... pero.. en Suiza, al menos de aquellas, los servicios publicos eran de pago, creo recordar que con una moneda de 20 centimos se abria la cabina correspondiente, y no teniamos ni el ni yo la dichosa monedita. Teniamos pesetas e intentamos ver si alguna colaria por la ranura pero no habia ninguna parecida en tamaño y claro, el tiempo se acababa y lo que pretendia ser una limpia y ordenada evacuacion en consonancia con los pulcros suizos acabo siendo una vomitona al estilo "ahi os queda eso". Acto seguido mi colega se recompuso, se limpio un poco, levanto la cabeza con toda la dignidad del mundo y dijo "como nuevo.. vamonos".
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